Capacitación Empresarial Gentres

Activar el éxito

Escrito por Juan Cuesta | Jan 19, 2026 5:01:39 PM

Activar el éxito: por qué enfocarte en fortalezas (y no en debilidades) cambia el desempeño

Enero 12, 2026

Durante décadas, muchas organizaciones han operado con una lógica “correctiva”:
detectar debilidades, cerrar brechas, estandarizar comportamientos y empujar a la
gente a ser “promedio” en todo. El problema es que esa fórmula rara vez produce
excelencia. Produce cumplimiento, fatiga… y equipos que juegan a no equivocarse.

La alternativa —más humana y más productiva— es una filosofía que Marcus
Buckingham, especialista en Activación de Talento, ha defendido con fuerza: el
talento se activa cuando las personas pueden usar lo que hacen naturalmente bien,
todos los días, en lugar de concentrarse en “corregir” lo que no les sale natural.

Este artículo resume por qué el enfoque en fortalezas es una vía más directa hacia
el éxito y cómo se traduce en prácticas concretas dentro de una organización.

Fortalezas: el camino más corto al desempeño extraordinario

El desempeño excepcional viene de potenciar fortalezas, no de cerrar brechas.

¿Por qué? Porque las fortalezas son “aceleradores” naturales: cuando alguien opera desde su zona de talento, aprende más rápido, se concentra mejor, resuelve con mayor creatividad y sostiene el esfuerzo con menos desgaste.

En cambio, cuando el desarrollo se define como “arreglar debilidades”, se invierte una enorme cantidad de energía en mejorar lo que nunca será un diferencial real. Puedes entrenar a alguien para que sea “menos malo” en algo… pero rara vez eso lo convierte en “top performer”.

El éxito sostenible no se construye eliminando fricciones internas, sino multiplicando los puntos de ventaja.

Talento no es lo mismo que habilidad (y esta distinción lo cambia todo)

Una de las confusiones más comunes en el mundo corporativo es tratar el talento como si fuera una habilidad aprendida. Buckingham lo separa con precisión:

  • Talento: patrones naturales de pensamiento, sentimiento y comportamiento.

  • Habilidades: se aprenden; el talento se descubre y se canaliza.

Esto importa porque muchas estrategias de capacitación asumen que, con suficiente entrenamiento, cualquiera puede ser bueno en cualquier cosa. En la práctica, el aprendizaje funciona mejor cuando se apoya en una base natural: las habilidades potencian el talento, pero rara vez lo sustituyen.

Por eso, activar talento implica primero identificar esos patrones naturales y luego ponerlos en juego en el trabajo real.

La alineación persona–rol: la palanca silenciosa del engagement y la productividad

El enfoque en fortalezas no es un discurso motivacional; es una decisión de diseño organizacional. Una de las claves es esta: el engagement surge cuando el rol encaja con la persona, no al revés.

Cuando alguien pasa gran parte de su semana en tareas que drenan su energía —porque chocan con su naturaleza—, el costo oculto aparece en forma de procrastinación, errores, rotación y “apagamiento” emocional.

En cambio, cuando el trabajo se ajusta a fortalezas, la persona tiende a entrar en un estado de energía productiva (lo que muchos describen como “flow”), y el rendimiento se vuelve más consistente.

Aquí entra una práctica clave: rediseñar roles (job crafting) para que cada persona use más de sus fortalezas sin perder el foco del negocio.

El manager como activador de talento (o como su principal freno)

Si hubiera una sola variable crítica en esta filosofía, es el liderazgo directo: el jefe es la pieza más crítica.

Un manager que activa talento hace tres cosas con excelencia práctica:

  1. Conoce a su gente individualmente: no solo su puesto, sino su forma natural de rendir.

  2. Ajusta expectativas por persona: sin perder estándar, pero personalizando el camino.

  3. Da feedback frecuente y específico: no un “evento anual” de desempeño.

Y aquí se rompe otro mito organizacional: tratar a todos igual suena justo, pero suele ser inefectivo. La personalización en objetivos, motivadores y desarrollo es lo que realmente activa el talento.

Los mecanismos que encienden el talento en el día a día

Enfocarse en fortalezas no es “ser amable”; es diseñar condiciones para que la energía se convierta en resultados:

  • Claridad extrema de expectativas: las personas rinden mejor cuando saben qué se espera y cómo se ve el éxito. La ambigüedad apaga el talento.

  • Autonomía con sentido: el talento florece cuando hay libertad para decidir el “cómo” y claridad absoluta en el “para qué”.

  • Medir lo correcto: desempeño + energía: no basta medir resultados; también importa el nivel de energía, el uso de fortalezas y el sentido de progreso.

  • Desarrollo basado en fortalezas: capacitar para profundizar lo que ya hacen bien y crear soportes para debilidades críticas (sin obsesionarse con ellas).

  • Reconocimiento específico y frecuente: el reconocimiento genérico no activa talento: debe ser inmediato, concreto y conectado a una fortaleza visible.

  • Propósito conectado al individuo: el propósito “corporativo” solo funciona si se traduce a lo que esa persona aporta y conecta con su motivación interna.

  • Movilidad y carreras como trayectorias: promover o mover por talento real (no por antigüedad) y entender que las carreras no son escalones, sino trayectorias.

  • Confianza: menos control, más criterio: el micro-management apaga el talento; la confianza lo enciende.

  • Lenguaje compartido de fortalezas: las organizaciones que activan talento hablan de fortalezas, nombran lo que cada quien aporta y lo vuelven visible en los equipos.

Un plan simple para empezar, sin convertirlo en “programa de moda”

Si quisieras aterrizar esto en acciones concretas, aquí hay una secuencia práctica:

  1. Mapea fortalezas reales: no solo “lo que dicen que les gusta”, sino dónde han tenido mejor desempeño y energía.

  2. Ajusta el trabajo, no solo la persona: rediseña tareas y acuerdos para que el rol use más fortalezas.

  3. Entrena managers en conversaciones cortas y frecuentes: el talento se activa diario, no anual.

  4. Cambia el sistema de reconocimiento: de “premios genéricos” a reconocimiento específico por fortaleza aplicada.

  5. Crea movilidad interna basada en fortalezas: que la gente pueda moverse hacia donde su talento aporta más.

Cierre: el éxito como acto de liberación no de corrección

“Las personas no cambian mucho. No pierdas tiempo tratando de poner lo que quedó afuera. Dedica tiempo a sacar lo que ya está dentro.”

En términos de desarrollo humano, enfocarse en fortalezas es una forma de respeto: parte de lo que ya existe y lo convierte en impacto. Y en términos de negocio, es una estrategia de alto retorno: menos energía en “arreglar” y más energía en diferenciarse.

Referencias

  • Gallup, The Chairman's Blog, October 4, 2022

  • workbrighter.co.uk | Rebecca Stevens | Apr 11, 2018 | Strengths